¿Por qué fracasan muchas PYMES?

En este artículo, ¿Por qué fracasan muchas PYMES?, me centro únicamente en uno de los principales motivos debido el cual la mayoría de las PYMES fracasan: “el técnico convertido en empresario”, que se presenta de manera meridiana en el libro “El mito del emprendedor”, del autor Michael E.Gerber de Paidós Editorial.

Como seguramente ya sabrás, el 80% de las PYMES no consigue llegar a los 5 años de vida, y de las que sobreviven llegan solo un 20% a los 10 años. Dicho de otro modo, de cada 1000 empresas solo 200 llegan al primer lustro, y, de estas, solo 40 llegaran a cumplir 10 años de vida. Resulta preocupante que un 4% de cada 1000 empresas consigan sobrevivir 10 años, y muchas de estas lo hacen con más pena que gloria. Ante este panorama tan poco alagüeño, es importante conocer uno de los motivos de fracaso más importantes en el que muchos emprendedores podrán verse reflejados como “el técnico convertido a empresario”. Lo importante es reconocerse y reaccionar si aún se está a tiempo.

Muchos emprendedores crean su propia empresa, que el autor denomina el mito del emprendedor, que consiste en el impulso que muchos trabajadores, por cuenta ajena, sienten de montar su propia empresa. Entre ellos, se encuentran muchos trabajadores técnicos que, siendo muy buenos en sus respectivos puestos de trabajo, se plantean montar su propia empresa, ya que “si soy bueno en lo que yo hago, ¿para qué trabajar para otro?”. Este supuesto por si solo es fatal, ya que lo único que se consigue es crear o reproducir su propio puesto de trabajo en otra empresa, la suya, pero a la que, además, se le suman muchos otros conceptos empresariales que desconoce – contabilidad, gestión, rrhh, etc. – y en la mayoría de los casos acaba por fracasar.

El técnico comienza su nueva actividad con mucho ímpetu e ilusión y lo da todo, pero pronto se da cuenta que lo que únicamente ha cambiado es su puesto de trabajo al adquirir muchas más responsabilidades y problemas. La fase de ilusión inicial se convierte pronto en cansancio y miedo y, abrumado por los problemas, finaliza en la desesperación y cierre. Si te montas una empresa no puedes actuar como un técnico más, eres un empresario y debes actuar como tal.

El técnico suele vivir en el presente, en el día a día de su nueva empresa, normalmente no se preocupa demasiado del futuro – pensamiento estratégico – ni en su gestión, ya que no tiene tiempo de hacerlo mientras está trabajando.

Según el autor, todos tenemos una parte de técnicos, de directivos y de emprendedores, pero estos tres conceptos tienen que funcionar equilibradamente para tener éxito. El comportamiento correcto para liderar la empresa debería ser una parte importante de técnico, en concreto, un 70% – trabajadores, entregados y perseverantes para sacar adelante los proyectos del día a día, luchadores…- , pero también deberíamos actuar en un 20% como directivos – pensamiento estratégico, liderazgo, análisis de procesos y resultados, orden, control, sistematización, predictibilidad, pragmático…-, y un 10% como emprendedores – visionarios, ilusión, soñadores, innovadores, futuro -. Si nos centramos únicamente en la función de técnicos, que es la más habitual, pero nos olvidamos de nuestras otras “personalidades”, fracasaremos tarde o temprano.

Todos tenemos algún amigo/a “emprendedor/a”, un visionario que está convencido que triunfará por sus grandes ideas y proyectos, pero si no dispone de una parte de directivo, un directivo contratado que ordene y dirija o sin una parte técnica que se ponga manos a la obra y trabaje en el día a día, lo más probable es que fracase rápidamente. Si por el contrario se centra únicamente en su faceta de directivo, pero no existe la faceta visionaria y de futuro de un emprendedor, o la parte más técnica de un trabajador, también fracasará estrepitosamente. Por último, y como ya se ha dicho, con personalidad únicamente técnica o trabajadora, pero sin la parte directiva que supervise y sin proyecto de futuro, se trabajará hasta la extenuación y se acabará consigo mismo y con su proyecto.

Resumiendo, no montes tu propia PYME si lo único que quieres es trasladar tu trabajo actual a otro igual o similar, pero en el que tu seas el máximo responsable. Tener una PYME implica que tu, o quien contrates, disponga de conocimientos empresariales, de gestión, de marketing, de proyectos, de contabilidad, comercial, etc. Te darás cuenta que te has convertido en un empresario y que tienes una empresa, la cual podría seguir funcionando sin que sea necesaria tu presencia. Si tu empresa no funciona cuando faltas dos o más días, lo más probable es que todavía sigas siendo un trabajador más – un técnico – en tu propia empresa, pero, bajo mi opinión, ello dista del concepto de “tener” una PYME. Abre los ojos y cambia de mentalidad si quieres hacer crecer tu negocio. Yo lo tuve que hacer hace tiempo.

Te recomiendo las siguientes lecturas:

“El mito del emprendedor – Por qué no funcionan las pequeñas empresas y que hacer para que funcionen”. Michael E.Gerber. Editorial Paidós empresa.

“Las siete disciplinas esenciales para crear una empresa competitiva”. Michael E.Gerber. Editorial Paidós empresa.

“ El cuadrante del flujo del dinero”. Robert T.Kiyosaki. Santillana ediciones – punto de lectura -.

De Francesc Hernández
Socio Fundador de SOLÉ & HERNÁNDEZ